Felipe Sahagún, periodista y profesor

Felipe Maraña Marcos, más conocido por su nombre de batalla, Felipe Sahagún, es uno de los periodistas españoles de más prestigio nacional e internacional de nuestro tiempo.

Este bañezano  de corazón, se ha curtido en la profesión periodística a través de una amplia formación en el extranjero, que le ha servido para especializarse en política internacional. Según dicen sus allegados, una materia que le venía al pelo desde sus inicios.

felipe sahagunCon tan solo 17 años abandonaba su Sahagún natal, y se embarcaba en una aventura periodística hacia Estados Unidos. Un viaje que le brindó la oportunidad de cursar el Máster de Periodismo y Relaciones Internacionales entre 1976 y 1979 en la Universidad neoyorkina de Columbia, una de las más prestigiosas de la profesión, donde también fue becario Fulbright. Años en los que pudo trabajar también como corresponsal en EEUU , siendo posteriormente Jefe de Internacional de RNE, Cinco Días y TVE.

La formación americana se percibe en su obsesión con el dato y las fuentes, su perspectiva mundial y ese estilo contenido tan característico, creando opinión a través de la suma de información, porque como apunta él mismo, “la mejor opinión sale del dato”.

Doctorado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid en 1986, y profesor de Relaciones Internacionales  en la misma Universidad desde los 80, Felipe Sahagún es un habitual colaborador en tertulias radiofónicas y televisivas.

Entre el 1986 y 1989 formó a profesionales en “reporterismo y redacción” en el Máster de Periodismo de el periódico El País, un puesto que dejaría al incorporarse al equipo del diario El Mundo donde ahora forma parte de su consejo editorial. Luis Oz es otro de sus pseudónimos cuando firma informaciones sobre comunicación en El Mundo.

Durante dieciocho años, entre 1989 y 2007, fue coordinador del programa “El mundo en 24 horas”, un programa de análisis de la actualidad internacional de la televisión pública española, el cual abandonaría al iniciar sus colaboraciones con el digital especializado en América Latina, INFOLATAM.

En su larga y prolífera carrera también ha tenido tiempo para ser autor de tres libros: El Mundo fue Noticia, Europa ante el Siglo XXI y de Gutemberg a Internet, además de escribir más de un centenar de artículos académicos.

Su carrera profesional cuenta con numerosos premios de periodismo internacional, como el Salvador de Madariaga recibido en 2010; el Premio Cirilo Rodríguez, o la Cruz de la Orden de Isabel la Católica.

Pero ante todo, y según transmiten quienes lo conocen, incluidos sus alumnos, Felipe Sahagún es una persona próxima y accesible, que transmite simpatía y conocimientos desde el primer instante. Un apasionado de su profesión y del periodismo internacional.

Felipe Sahagún “Como periodistas, es mejor preguntar que responder”

El periodista y profesor de Relaciones Internacionales Felipe Sahagún ofreció una conferencia en la clase del Máster de Periodismo Internacional que dicta la UNED. El invitado disertó acerca de la realidad internacional y del rol del periodismo en la actualidad.

Felipe Sahagún compartió sus impresiones acerca del mundo y de la profesión periodística en las aulas de las UNED. Estuvo acompañado por los directores del Máster de Periodismo Internacional, Gloria Valenzuela y Roberto Aparici, quienes le transmitieron las preguntas e inquietudes de los estudiantes que seguían la conferencia en exclusiva por el canal de la universidad.

La nueva amenaza: los ataques cibernéticos 

felipe sahagunEl periodista internacional comenzó su exposición con un informe anual presentado por el director de la Inteligencia Nacional de los Estados Unidos, James Clapper, que denuncia las amenazas y riesgos que enfrentó el mundo en 2013. El informe revela que la primera amenaza fueron los “crecientes” ataques a la ciberseguridad de las instituciones. Y en este sentido, Sahagún, mostró su preocupación cuando recordó que “prácticamente todos los días” se registran ataques de esa naturaleza.Luego, continuó con la enumeración de los riesgos que amenazan al mundo, según el informe de Clapper:

“Una nueva o descentralizada Al-Queada, la proliferación de armas químicas o biológicas, la proliferación de los sistemas de lanzamientos de transporte, la militarización del espacio, las mafias transnacionales, la reducción del crecimiento económico global de los últimos 3 años, el riesgo de pandemias, los nuevos genocidios, y la competencia creciente a las fuentes de recursos, es decir, energía, agua y alimentos”.

 “Flexibilidad, volatilidad e incertidumbre”

Sahagún afirmó que al periodismo no sólo se le exige la observación, descripción y contextualización de la realidad, sino también la anticipación de lo que sucederá. En este sentido, recordó algunos acontecimientos que marcaron la historia contemporánea, como la caída del muro de Berlín, el genocidio de Rwanda, el 11-S, la crisis de 2008 en Estados Unidos y “el desplome” de Lechman Brothers, para demostrar la dificultad en realizar predicciones acertadas en el ámbito internacional. “Siempre es peligroso hacer pronósticos”, advirtió a los alumnos.

 Como siempre, riguroso con sus fuentes, citó un proyecto de los servicios secretos norteamericanos denominado IARPA (Intelligence Advanced Research Projects Activity) que afirma que un buen análisis está regido por los factores de “flexibilidad, volatilidad e incertidumbre”. Estas variables, insiste Sahagún, deberán ser tenidas en cuenta en el trabajo periodístico. Sin embargo, fiel a su estilo y buen humor, luego de presentar varios conflictos internacionales y sus proyecciones, ironizó: “Como periodistas, es mejor preguntar que responder”.

 Similitudes entre la actualidad y La Primera Guerra Mundial

El especialista internacional citó a varios autores para afirmar que la principal causa del estallido de la Primera Guerra Mundial fue la incompetencia e irresponsabilidad en el liderazgo de las grandes potencias. Así, comenzó con las similitudes entre la actualidad internacional y los prolegómenos de aquella “Gran Guerra”, cuyo centenario se celebrará en julio de este año.

 Consideró el homenaje como una buena oportunidad para hacer memoria de lo ocurrido en “La Gran Guerra”, revisar los errores y no repetirlos un siglo después. En este marco, afirma que un periodista, “aquel que vive de la entrevista y del testimonio”, tiene una lección centenaria para no olvidar, porque tiene la obligación de estar “al lado del ser humano, ser su testigo, sus ojos, su oídos y su voz frente al poder.” Afirmó que el periodista debe describir lo que el poder hace y denunciarlo si lo hace mal. “Esto no es una profesión, es una vocación apasionante”, sentenció el doctor en ciencias de la información.

La dieta de fuentes de información

Para explicar cómo se informan los periodistas internacionales, Sahagún describió el menú de fuentes de Rajiv Chandrasekaran, editor del Washington Post, quien agrupa sus fuentes en 3 categorías.

 La primera son las revistas especializadas, grandes medios, más los blogs de lectores o actores interesados en el tema. En este sentido, Sahagún, destacó el invaluable testimonio virtual de soldados que se encuentren en el frente de batalla. La segunda categoría está compuesta por grandes reporteros y escritores, aunque estos no tienen porqué estar vinculados con asuntos internacionales. La tercera categoría se integra por las publicaciones y contactos sobre la materia, con la condición de que sean fuentes extranjeras.

 Finalmente, en relación a la formación, Sahagún adviertió a los jóvenes periodistas del Máster a no limitarse al área de especialización. Afirmó que los fenómenos deben ser comprendidos en contexto, es decir, en la perspectiva de un mundo globalizado. “Si estás especializado en Oriente Medio, lee sobre China”, concluyó.

 Las respuestas a los alumnos

Luego, finalizada la exposición, se abrieron las líneas de comunicación con los alumnos, que en su mayoría seguían la transmisión en vivo por el canal de la UNED. En esta instancia, el disertante fue consultado por el alumnado acerca de fuentes idóneas en Medio Oriente, la crisis del periodismo actual y la revolución digital.

 Primero advirtió que si no fuera posible fiarse de medios oficiales en Oriente Medio, será conveniente recurrir a Al-Jazeera, o a fuentes alternativas, como fundaciones e institutos que “publican anuarios muy útiles”.

 Cuando respondió acerca de la caída del número de corresponsales en favor de la cantidad de periodistas “freelance”, respiró hondo, y confesó que es un debate que está en vigencia hace 30 años. Dijo que la tendencia es una realidad, y se lamentó que un periodista sin una empresa que lo respalde, no pueda realizar su trabajo con seguridad.

 Reconoció que en España la situación es aún peor debido a la crisis económica nacional donde la inversión publicitaria, el principal ingreso de los medios, cayó de 2000 millones a 650 millones de euros en 3 años. En ese escenario, reconoció que “es difícil sobrevivir”. En relación a los nuevos proyectos digitales aseguró que es necesario contar al menos con 8000 o 9000 suscriptores y gastos controlados para sostener el negocio.

 Dijo que “la herramienta multimedia es esencial” en cuanto a acceso a la información, aunque reconoció que a él le llevo más de la cuenta adaptarse a las nuevas tecnologías. “Para un periodista Internet es una mina”, aseguró. Finalmente concluyó que los medios deben capacitar a los periodistas en su uso, porque “como un tren, si no te subes, te quedas fuera”.

Javier Otazu: “Los momentos más peligrosos los he vivido en Irak”

Una vida plagada de momentos duros, difíciles, arriesgados y felices le permite hacer lo que más le gusta; contar todo aquello que ve. Javier Otazu nos habla de una profesión vocacional que no pasa por su mejor momento, en la que es difícil enriquecerse, en la que se obtienen más sacrificios que satisfacciones y en la que es necesario adaptarse a las culturas.

Más de 25 años de experiencia avalan el trabajo de Javier Otazu en la Agencia EFE, en los que se ha convertido en una “hormiga trabajadora” más de un gran equipo de profesionales. Un corresponsal internacional de Agencia que deja a un lado la postura más ególatra del periodista y queda muchas veces relegado al anonimato.

Javier Otazu, corresponsal internacional de la Agencia EFE

Javier Otazu, corresponsal internacional de la Agencia EFE

Otazu entró en la Agencia EFE en su último año de estudios de Ciencias de la Información. Gracias a su conocimiento del árabe, se trasladó a la delegación de Marruecos, donde cubrió los años más duros del régimen de Hasán II. Desde entonces, la guerra de Kosovo, la caída del régimen talibán en Afganistán, la guerra de Irak o el terremoto de Haití ya forman parte de su currículum. Actualmente, se encuentra de nuevo en Marruecos dirigiendo la delegación de EFE, desde donde cuenta cómo es el Marruecos de Mohamed VI.

Con la crisis económica como telón de fondo y la desaparición de numerosos medios de comunicación, Otazu se muestra pesimista en relación al futuro de la profesión periodística y, en particular, al perfil de corresponsal, que se ha precarizado en los últimos años.

Las reglas del juego están cambiando porque cada vez más el modelo de corresponsal es el siguiente: una persona que termina los estudios, con máster o sin él, se va por su cuenta y riesgo a un país y una vez que llega propone sus servicios a los medios y suelen ser en condiciones muy precarias que con el tiempo, arañando poco a poco, se va consiguiendo que paguen, por ejemplo, un fijo al mes. Pero eso es todo un trabajo terrible con negociaciones con cara de perro donde los medios son muy poco generosos.

Otazu es muy crítico con la situación actual que atraviesa el periodismo, en la que los medios están aplicando medidas cortoplacistas y en la que la información internacional cada vez pesa menos. Este panorama lleva, dice, a que se cierren corresponsalías incluso en países importantes para España como puede ser Marruecos.

Esta precarización de la situación de los periodistas de internacional ha llevado, así mismo, a que cambie la relación de éstos con los medios que, según explicó, se dejan guiar por los datos económicos y han dejado de prestar atención a aspectos informativos.

Los medios están pensando mucho en el resultado económico inmediato y no se dan cuenta de los efectos que eso tiene a nivel informativo, porque una persona que trabaja en precario se siente desprotegida y tenderá siempre a buscar noticias que sean más escandalosas o más morbosas para poderlas vender. ¿Por qué? Porque sus propios medios no aceptan otro tipo de historias más profundas y le compran solamente lo más llamativo.

Ante esta situación, Otazu aboga por la especialización de los periodistas en un área geográfica concreta y asegura que es clave que éstos se muestren como lo que son: piezas clave a la hora de descifrar la realidad y hacerla comprensible para los lectores.

Mi recomendación es que el periodista tiene que demostrar que es capaz, con sus lecturas, con sus idiomas, con sus conocimientos del medio, de profundizar algo más en lo que está viendo y aportar un poco de luz. Creo que un periodista, básicamente, descifra la realidad para otras personas.

Para conseguir contar lo que ocurre en los países donde son destinados los corresponsales, éstos deben tener en cuenta que lo primero que hay que hacer cuando llegas a un nuevo país, según Otazu, es buscar telefonía móvil y electricidad para poder comunicarte.

Yo siempre suelo decir que los primeros pasos, no es un chiste, no son esos que tú crees son mucho más básicos. otazuCuando un periodista llega a un país lo primero que tiene que saber es dónde hay electricidad. Es verdad porque estamos hablando de países donde hay guerras, donde hay terremotos, donde se han caído las infraestructuras. Segundo la telefonía. ¿Con qué te vasa comunicar? De qué te sirve que tú tengas la mejor fuente del mundo si cuando tienes hecha tu historia no la puedes enviar porque no hay línea de internet, porque no hay electricidad para escribir…hay que tener siempre presente las necesidades logísticas.

Lo segundo, son las fuentes de las que te vas a surtir para realizar las informaciones que tienes que mandar. Hay varias formas de encontrar una fuente: por teléfono o por las redes sociales. Otazu es crítico a la hora de utilizar las redes sociales en el tercer mundo ya que pertenece a un grupo muy reducido de la sociedad.

Hay varias formas de llegar a una fuente. Solamente tienes el teléfono o las redes sociales. Las segundas, yo soy bastante reacio a usarlas como fuentes principales de información porque quién cree que en las redes sociales está todo, olvida que en el tercer mundo son una cosa de una élite de jóvenes. No de una élite económica, sino de una élite intelectual, y que hay una gran cantidad de población que nunca va a tener acceso a las redes sociales. Entonces, solo te queda el teléfono. Es muy difícil cuando pasan cosas en países como Mauritania tener fuentes contrastadas para ver qué está sucediendo con los conflictos. Creo que toda la información que nos llega de estos países nos llega muy sesgada y solo nos podemos fiar cuando hay algún corresponsal que va y reside allí. Solamente ellos nos abren un poco los ojos sobre lo que está pasando.

En una sociedad que tiene una prisa cada vez mayor por ir quemando temas, Javier Otazu reconoce que muchas veces ha abandonado un conflicto demasiado pronto y ha dejado a los afectados vivir un día a día igual de terrible que cuando eran noticia. La experiencia acaba endureciendo, enseñando a distanciarse de los sentimientos y a encontrar la información pertinente cuando lo que se intenta vender es lo oficial.

No todas las informaciones están manipuladas pero sí son interesadas. Partiendo de ese hecho tienes que saber leer a tu interlocutor. Cuando un periodista hace una entrevista no recoge todo lo que esa persona está diciendo, sino que hay una primera labor de criba, y entre las cosas que se desechan están las cosas que se han considerado más difícil de tragar o que está peor razonado, con lo cual el periodista está haciendo una labor propia de interpretación. Es subjetiva porque la objetividad absoluta no existe.  Lo que existe es la honestidad a la hora de tratar la información. Lo honesto es intentar dar voz a las personas que piensan lo contrario. Y con eso no estoy hablando de equidistancia, sino que es lógico que uno quiera escuchar diferentes voces y no porque el periodista vaya a ser quien va a dar la solución, sino para darle al lector la posibilidad de que él elija.

Las condiciones de vida en un país diferente lo son todo. Hay lugares donde la precariedad dificulta las cosas al periodista y, explica Otazu,  de poco sirve tener una gran historia si no tienes cómo transmitirla. Y también hay lugares peligrosos en los que, al mirar atrás, uno descubre que fue más arriesgado de lo que parecía. Muchas veces para no poder siquiera retransmitir esa historia por presiones, ya sean internas o externas. Asegura que no hay periodista en el mundo que pueda afirmar que nunca se ha sentido coaccionado y que para él es toda una suerte poder trabajar en internacional; alejado de su país y por lo tanto, de los centros de poder y de los intereses políticos inmediatos.

Por poner un ejemplo gracioso, el primer lugar donde me mandó EFE antes de ir a Kosovo, fue Guinea Ecuatorial a cubrir unas elecciones. Cuando llegué al aeropuerto me acuerdo de que se encendieron todas las alarmas, nos registraron todo y encontraron una serie de papeles que yo llevaba para documentarme, los últimos resultados de las elecciones; que eran todos similares. Era trabajo de documentación, esa noche llegue al hotel, pongo la televisión y dice: “hoy han llegado al país unos periodistas con intenciones hostiles, porque concretamente traían ya los artículos escritos”, y se ponen a leer: “el partido del gobierno ganó hoy…” Estaban leyendo una nota de hace cinco años, atribuyéndome a mí que ya la había escrito con intenciones hostiles.

Ser un periodista internacional puede suponer que te toque cubrir situaciones difíciles o, incluso, de riesgo en las que más de una vez tu vida puede correr peligro. Es lo que le ocurrió a Javier Otazu en Irak o Afganistán, donde fue enviado para cubrir las guerras que allí se libraron. En estos países, Otazu vivió momentos que le hicieron temer por su vida.

Los momentos más peligrosos los he vivido en Irak. Cuando uno llega a un check-point (control de carreteras) y ves que no es la policía quien lo hace sino unos individuos con armas, que apartan a la gente a un lado y a otro, es un momento de mucha tensión. O cuando llegas a un lugar en el que acaba de ocurrir un atentado y justo suena otra bomba cerca, porque es una atentado doble por ejemplo. En Nayaf (Irak), con un colega de ABC, nos retuvieron un grupo de chiíes durante una tarde entera, estábamos semisecuestrados, y no sabíamos porqué nos retenían, ni cuánto tiempo íbamos a estar. También fue peligro el momento cuando pasé a Afganistán justo cuando la frontera con Pakistán había caído y no había ya régimen, y entramos unos 80 periodistas en un autobús y oíamos alrededor disparos que no sabíamos de donde venían, y había una especie de euforia colectiva es ese autobús porque nos estábamos contagiando la ilusión y el miedo al mismo tiempo tratando de conjurarlos. Mirando hacia atrás con cierta frialdad, eran momentos muy peligrosos.

Pero no todo son situaciones duras y difíciles. Su trabajo como corresponsal también le ha llevado a ser testigo de momento sumamente emocionantes, como es el rescate de un hombre que llevaba diez días enterrado y ya se daba la búsqueda por finalizada, o la primera votación democrática en Túnez.

otazu3Algunas experiencias bonitas que me ha tocado vivir, por ejemplo, fue ver desenterrar a una persona que llevaba diez días bajo los escombros. Fue una de las experiencias más bonitas porque los grupos de rescates estaban a punto de abandonar las tareas porque creían que ya no iban a encontrar a nadie vivo. Y, de pronto, encuentran a una persona viva y el barrio entero se alegra y llora. Fue una cosa muy bonita. Como muy bonito fue también cuando los tunecinos fueron a votar por primera vez. En occidente es una cosa normal, pero un pueblo que nunca había votado y, de repente, salen todos a la calle llenos de ilusión y ves que de verdad creen en la democracia. Ahora en nuestras democracias actuales, como en España, hay demasiado desencanto al respecto, pero cuando un pueblo nunca lo ha tenido y creen en eso pero de una manera casi infantil, lo convierte en una cosa realmente emocionante.

La barrera lingüística es uno de los mayores problemas a los que tiene que enfrentarse un periodista internacional cuando ejerce su trabajo en un país que no es el suyo y cuya lengua desconoce, como explica Javier Otazu. La necesidad del periodista de comunicarse con su alrededor es fundamental para poder entender y transmitir la realidad. Para Otazu, en su caso personal, el conocimiento del árabe ha sido clave para poder desarrollar su trabajo.

El inglés es necesario, el francés es útil en el Magreb, pero el árabe da un valor añadido que es desgraciadamente la mitad de los periodistas no tiene. Yo tampoco voy a decir que domino el árabe, pero me sé defender. Puedo ir a una conferencia de prensa en árabe y creo que es perderse una gran parte de la realidad si uno no habla el idioma. Y es verdad que muchos periodistas que cubren la información de estos países no hablan árabe, por tanto, se pierden una gran parte de la realidad. Hablar árabe no es obligatorio pero es muy necesario. Es lo mismo que todos los periodistas que van a China y no hablan chino, se están perdiendo una gran parte de la realidad de China, seamos sinceros.

Pero no siempre los periodistas dominan el idioma del país en el que están. Es por eso que se recurre a un traductor o al “fixer”, persona autóctona que ayuda y orienta al periodista.

El traductor es fundamental. Qué habría hecho yo en Afganistán si no llega a ser por el traductor que llevaba conmigo. Además que uno cuando llega a esos países se da cuenta de que desconoce detalles como que en Afganistán se hablan dos o tres lenguas y que según el barrio al que llegues te conviene utilizar una u otra para ser bien admitido. Con lo cual son fundamentales, porque esas personas no solo hacen de traductores, sino que también te dan consejos. El “fixer” es una persona que te abre todas las puertas. Tengo colegas que dicen que después condicionan tu manera de ver las cosas. Sí, pero al menos te dan una manera de verlas, porque sin esas personas no tendríamos ninguna. Es una persona necesaria y cuando pasan los días y le conoces un poco más, ya puedes percibir su tendencia, pero eso es un olfato que se adquiere con el tiempo.

Javier Otazu es, sin duda, un superviviente de la profesión, un profesional de la información internacional de agencia que ha cubierto conflictos que ya son parte de la historia de la humanidad. Él, junto a todos sus compañeros corresponsales, son un ejemplo de cómo el periodismo internacional es más importante que nunca para poder comprender la complejidad de los conflictos internacionales. Los ciudadanos demandan información internacional y los medios deben de apostar por ella, pero deben pedir que sea de calidad que solo un corresponsal puede conseguir en condiciones óptimas de trabajo. El periodismo internacional continuará en este mundo globalizado, y dependerá de los medios si se realizará en buenas condiciones o, por el contrario, se continuará precarizando la profesión.

¿Cuál es el futuro del periodismo?

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Atrás quedaron los días en los que un periodista recibía cartas, escritas de puño y letra de sus lectores, con sugerencias y comentarios acerca de sus notas. Los nostálgicos recuerdan aquellos tiempos cuando el periodista, desde el pedestal que le ofrecían los medios de comunicación tradicionales, se erigía como el amo de la noticia.

Pero el pedestal se voló con los vientos de cambio que aún arrecian en la actividad, y con él, también las viejas estructuras. El periodismo continúa atravesando tiempos difíciles, porque el ritmo de los avances tecnológicos y las tendencias de la audiencia parecen ir más a prisa, que la propia capacidad de adaptación del oficio. El periodismo es una de las profesiones más afectadas por la “tormenta” digital de Internet y las Redes Sociales. Estas modificaron sustancialmente el quehacer diario del periodista.

Los nuevos medios trajeron complejidad a la actividad. Sin embargo, el aspecto técnico no parece ser el mayor problema, sino el factor comercial: que es la sustentabilidad del nuevo negocio. La lógica comercial es la misma de siempre: maximizar utilidades; pero el problema radica en que son muchos los receptores que migraron hacia el soporte digital, y son pocos los que están dispuestos a pagar por contenidos online. Muchos medios han quedado en el camino. Otros, en alguna medida lograron adaptarse con fórmulas conocidas: reducción de páginas, o frecuencia, reducción de plantillas, integración de redacciones o fusión de empresas.

La convergencia de medios trajo consigo nuevos recursos expresivos para contar historias. Son sólo 3 palabras, que sin duda, están a la altura de la revolución cultural ocasionada por los tipos móviles de Gutenberg. Nos referimos al hipertexto, la interactividad y la hipermedialidad.

A partir de estas premisas podemos hablar de la necesidad de un nuevo perfil de periodista.  Aquel que conciba un producto informativo desde una perspectiva multimedia, pensando en imágenes, audio, vídeo e infografías interactivas. Asimismo, por el alto grado de interactividad que permite Internet y las Redes Sociales, estos factores expresivos transformaron al periodismo en conversación, en un diálogo instantáneo en el que el receptor produce también contenidos. Por este motivo el profesional de la comunicación debe articular las redes sociales en su rutina, monitorearlas, utilizarlas como fuente de información, y a su vez guiar al usuario frente a semejante volúmen de información.

Creemos que la profesión del periodista ya está inventada, y que la esencia del periodismo no ha cambiado en tiempos de convergencia. Sólo ha mutado el entorno y las herramientas. Pero, como afirma Salaverría, el periodista debe actualizarse, naturalmente manteniendo los valores de siempre, pero con nuevas destrezas y competencias propias del mundo multimedia.

El futuro no está claro, no sólo por las complicaciones que ocasiona la convergencia de medios y la falta de un modelo comercial idóneo, sino también el problema de baja credibilidad que afecta a los medios en el mundo.  Sin embargo, siempre optimistas, debemos asumir la realidad como una oportunidad o desafío. Tal vez las respuestas aparezcan en el reencuentro con las audiencias.

Marcelo Galeazzi

El making off del periodista internacional

Se llama periodismo internacional al oficio de informar sobre los acontecimientos hacia los que el mundo dirige su mirada. Y se llama periodista internacional al que se encarga de esta compleja tarea. ¿Cómo se hace?

La narrativa en la era de la (sobre)información

InternetLa instantaneidad, la convergencia multimedia, el hipertexto y la interactividad, en suma, los avances tecnológicos de la información y la comunicación condicionan al periodismo de hoy en día. La realidad actual es que para contar lo que ocurre en la otra punta del mundo ya no es estrictamente necesaria la presencia en el lugar de los hechos, basta con tener los conocimientos necesarios para saber diferenciar la música del ruido, separar la paja para seleccionar la información relevante

El periodista internacional se convierte en mediador que explica a los lectores lo que ocurre fuera de su país conectándolos con las fuentes. Ya no se trata de utilizar un lenguaje escrito o audiovisual, se trata de utilizarlos todos, porque en internet la información no distingue entre una imagen, un texto o un sonido, son códigos binarios de ceros y unos que se transmiten de forma instantánea de un punto a otro del planeta.

La interactividad con los lectores abre un nuevo campo en la información, que cambia la forma de trabajar del periodista en el proceso de la elaboración del contenido. Toda esta amalgama de transformaciones da una vuelta de tuerca al modo de ejercer el oficio. Pascual Serrano en su libro Contra la Neutralidad (2011) ofrece este punto de vista:

“El problema es que los periodistas actuales dedican más tiempo a colocar sus textos en todo tipo de plataformas, formatos, vías y artilugios que a elaborar sus contenidos”.

Las demandas del lector

La perspectiva del lector actual es ese usuario que maneja las tecnologías de la comunicación, que escribe en redes sociales y que demanda una información simple, breve, que requiera poco tiempo y esfuerzo (140 caracteres).

el lectorQuizá sea cierto, pero  no deja de ser verdad que informarse requiere precisamente tiempo y esfuerzo. Un reportaje de diez páginas, al final, es más útil y clarificador, e incluso le robará menos tiempo, que cien textos breves que no le llevarán a ningún lado. La periodista freelance italiana Francesca Borri expresa en un brillante artículo (2013) que los lectores son exigentes y demandan información honesta:

“La crisis es hoy de los medios, no del número de lectores. Los lectores siguen ahí y, al contrario de lo que se creen muchos editores, son lectores brillantes que piden sencillez sin simplificación. Quieren entender, no simplemente saber”.

Explicar el mundo, contar historias

Un periodista internacional esencialmente necesita tiempo para informarse, para saber lo que ocurre y por qué ocurre. Esto es un proceso constante de esfuerzo y dedicación, sin descanso. El oficio de contar historias es hoy en día más exigente que nunca y por mucho que sepa manejar herramientas digitales, si no sabe explicar un hecho con los antecedentes para poder ir a la raíz de los sucesos, entonces el periodista digital es presa fácil de la propaganda.

Pero por muy bien informado que se esté, si no sabe explicar un hecho a través de la convergencia multimedia, si no cuenta con un hueco propio en internet a través de un blog o las herramientas que considere oportunas, tiene menos posibilidades de que su relato tenga espacio en los medios. Porque la información tiene un precio, y los editores compran aquellas que están más adaptadas a las demandas del mercado.

Aunque no es necesario que un periodista se desplace a la zona donde se está desarrollando el acontecimiento para narrarlo, basta con un ordenador y una conexión a internet, es un valor añadido. Da mayor credibilidad a lo que cuenta porque está ahí y ofrece su visión, su mirada. Esto es, cuando pueden realizar bien su labor y no están limitados a seguir las directrices de un medio que les mandan a constatar lo que ya saben o a ser meros testigos presenciales.

Antes, John Reed, Ryszard Kapuscinski o Manu Leguineche iban con su pluma y dependían de su “olfato” o talento para explicar lo que estaban presenciando. Tenían tiempo para analizar y verificar la información y un editor que se los daba.
periodistadigital

Hoy, periodistas internacionales como Gervasio Sánchez, David Beriain o Mikel Ayestarán explican lo que ocurre en el mundo desplazándose (en su mayoría con sus propios medios, es decir, desde su bolsillo) a Siria, Israel o Palestina, la República Centroafricana, México… armados con sus portátiles, sus tabletas, sus móviles, sus cámaras, sus tuiteos, sus blogs -en suma, todo a lo que antes se le llamaba “pluma”- para poder explicar el mundo y contar historias al segundo de que ocurran desde la única perspectiva válida en el periodismo: la verdad.

El panorama actual de los medios de comunicación refleja el desequilibrio mundial

Las corporaciones mediáticas de occidente (EE.UU, la Unión Europea y Japón, la llamada tríada del norte) dominan la mayor parte de la información en el siglo XXI. Empresas como Time-Warner, Viacom, News Corp., Bertelsman o Sony se reparten el mercado de la comunicación.

manipulacionLos principales dueños del poder mediático hablan inglés y están en el Norte. Estados Unidos es líder indiscutible en cuanto a contenidos y programas, le siguen la Unión Europea a través del capital y Japón como principal proveedor de las tecnologías. Aunque la mezcolanza entre ellas hace difícil establecer diferencias, saber quien es quien, ya que las concentraciones, alianzas o fusiones entre las corporaciones varían de un día a otro.

El fin del mundo bipolar con dos bloques enfrentados tras la desaparición de la Unión Soviética supuso un nuevo escenario mundial. Una apertura de nuevos mercados sin dueño en un contexto de creciente globalización. Hoy en día, tras la revolución tecnológica, los actores que controlan la información juegan un papel fundamental en nuestro tiempo.

En los años 80 este problema se trató ampliamente en el llamado informe McBride “Un Mundo. Voces Múltiples” impulsado por la UNESCO, donde se ponía en evidencia que la balanza de la información se inclinaba claramente a favor del Norte y amenazaba a la integridad de las culturas del Sur. Pero el debate y el informe se quedaron en el olvido.

En internet el desequilibro también está presente. Análogamente a épocas pasadas, cuando la población no podía leer periódicos por ser analfabeta, el acceso a la información en la red está limitado por el acceso a la tecnología, la llamada brecha digital.

Sin embargo, a pesar de que los grandes grupos mediáticos ya están haciendo sus incursiones en la red, hoy en día una gran parte de la información en internet es libre y gratuita, es posible acceder a ella sin obstáculos e intercambiarla. En el mundo acceden a Internet más de 2.400 millones de usuarios, según el Balance Anual publicado en 2012 por el portal Pingdom.com, y cada uno de esos usuarios puede producir información.

mapa wikipedia

Tríada en verde; BRICS en rojo. Fuente. Wikipedia

Las consecuencias del desequilibrio mundial del flujo informacional, dominado por el norte, afectan al conjunto de la sociedad globalizada, sobre todo al ciudadano y al periodista. Se comercia con ideas y con valores, no con objetos. Internet permite una pluralización de la información donde cada persona con acceso a la red puede expresar lo que piensa. Aunque las autopistas de información en la web parecen seguir la senda del desequilibrio, en los próximos años el crecimiento del sur puede propiciar que la balanza vaya siendo reducida.

No sé o ¿no quiero?

“Nos han dicho que tenemos que subir las entrevistas más destacadas del programa a la web desde el CMS”,- le comenté.

“Pero, ¿cuándo?”, – me preguntó mi compañero de mesa.

Con cara de sorpresa respondí: “Nada más terminar el directo”.

“Pero si no nos da tiempo, tenemos que hacer producción para el día siguiente y además, yo no sé como se sube el audio, ni cómo funciona eso del CNP o como se diga!”,- zanjó la conversación.

Esta charla no la he mantenido ni una vez, ni dos. La tengo cada vez que le comentó a mi compañero, periodista analógico, que además de redactar y locutar, tiene que subir su trabajo a la web. Y en parte, cuando me responde eso, le entiendo.

La evolución del periodismo ha estado muy definida por los avances tecnológicos y siempre ha habido momentos de difíciles en cuanto a adaptación se refiere. Y, casualmente, estamos viviendo uno de esos períodos. La cuestión ahora es si estamos los periodistas preparados, si podemos y si queremos.

La importancia del estar

Todo esto empieza en las aulas. En las facultades de comunicación de hoy en día, éste es el plan de estudios que ofertan, mientras que no hace tantos años, ganaban peso las asignaturas que se centraban en cómo redactar correctamente. Una educación que se ha ido adaptando a las exigencias del mercado laboral.

Los recién graduados tienen conocimientos básicos de edición digital y si el programa que se encuentran en el trabajo es diferente, no suelen tardar mucho en pillarle el truquillo. Son los periodistas digitales nativos.

Pero no ocurre lo mismo con sus compañeros veteranos, los periodistas analógicos. Siendo conscientes del panorama laboral en España, tenemos que destacar dos puntos. El primero consiste en que en las plantillas de las redacciones encontramos más adultos que jóvenes. Y la segunda, que cada vez hay menos profesionales trabajando. Es aquí cuando hablamos de poder.

Trabajadores de Elpaís en huelga

Trabajadores de Elpaís en huelga

La importancia del poder

Mi compañero, el periodista analógico, redacta una crónica en un visto y no visto. Capta la esencia de la noticia al instante. Pero sus problemas vienen al terminar.

Desde arriba nos han mandado una nueva tarea laboral, que no incluye más horas de trabajo, ni más retribución. Consiste en, después de redactar y locutar, subir las piezas a la nube. “Se trata de realizar más tareas de las habituales, con menos tiempo para cada una.”, según José Luís Orihuela (80 claves sobre el futuro del periodismo, ANAYA).

Tener menos tiempo para hacer más cosas tiene sus riesgos. Puede ser que la calidad literaria no sea la adecuada o que la subida de las piezas a la web, no sea al momento y pierda inmediatez, una característica fundamental en el periodismo digital.

También influye el dominio que tenga el periodista de la herramientas digiales y de los cursos de formación que se le hayan ofrecido para una mejor adaptación. Hay que tener en cuenta que los medios están viviendo una reorganización interna enfocada a integrar todas las partes en una: tv, radio, web.

La importancia del querer

Cuando digo que entiendo a mi compañero, lo digo de verdad. Muchos hablan de renovarse o morir, pero, ¿qué les vamos a contar a ellos de eso? Para los periodistas analógicos, éste es un cambio de etapa, pero no el único.

Los primeros profesionales que utilizaban el papel y el boli para escribir sus columnas, tuvieron que aprender a escribir a maquina. Y los que nacieron manejando la Olivetti tuvieron que luchar para dominar el portátil. Pero todos estos cambios en la elaboración en ningún momento modificaron las formas de recogida de información, de investigación o de contrastación de fuentes. Algo que sí que ha hecho el ciberperiodismo.

El periodista de hoy tiene que ser capaz de aprovechar el potencial que le ofrece la tecnología, es decir, verla como un aliado, y no como la ve mi compañero analógico: su mayor enemigo.

Además, los medios son los primeros que utilizan las redes sociales para conocer qué está pasando en la calle y viceversa. Pero según Ramón Salaverría, “son sólo recursos que enriquecen y complementan”. En su libro, Periodismo integrado. Convergencia de medios y reorganización de redacciones, destaca “la importancia de abandonar la mentalidad de que internet es un medio de segunda categoría”.

Cuando Gustavo Cardoso habla del cambio en la forma de elaborar contenidos también se refiere a la forma en la que la sociedad ha cambiado su manera de consumirlos.  “En la sociedad de Red, la integración entre los diferentes medios, y no la convergencia tecnológica, es el escenario del futuro, porque es el encuentro de las prácticas culturales ” (Los medios de comunicación en la sociedad en Red, UOC).

Además, hoy en día cualquier persona, en cualquier parte del mundo, puede publicar y comentar un hecho noticiable. Esto conlleva también una masificación de la información, datos que nos llegan por mil vías diferentes y que puede generar el efecto contrario: la desinformación.

Tablet con las periódicos digitales

Tablet con los periódicos digitales

Y aquí es cuando entra en escena el periodista: éste tiene que hacer la función de catalizador. Eugenio Scalfari lo resume de esta manera: “ Los periodistas tenemos que darle un orden en las noticias, decirle al lector cuáles son las importantes” (¿Periodismo?, vale la pena vivir de este oficio, DEBOLSILLO).  Una posible vía de escape puede ser coordinar veteranía profesional y conocimiento digital para conseguir ofrecer una información con valor añadido.

Fátima Fernández Rodríguez

BIBLIOGRAFÍA:

  • ORIHUELA, JOSÉ LUÍS: 80 claves sobre el futuro del periodismo. ANAYA MULTIMEDIA, 2011
  • CARDOSO, GUSTAVO: Los medios de comunicación en la sociedad en red: filtros, escaparates y noticias. Editorial UOC, 2010
  • CRUZ RUIZ, JUAN: ¿Periodismo? Vale la pena vivir para este oficio.  DEBOLSILLO, 2010
  • SALAVERRÍA, Ramón; NEGREDO, Samuel: Periodismo integrado. Convergencia de medios y reorganización de redacciones. Editorial Sol 90. 2009
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